viernes, 5 de marzo de 2010

Daniel Filmus: “La escuela es un agente contracultural”

Entrevista realizada al entonces Ministro de Educación de la Nación para la revista "Primera Impresión" del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) Seccional Capital, septiembre de 2005.

El Ministro de Educación de la Nación sostiene que la escuela se ha convertido en un contrapoder frente a la cultura dominada por los medios de comunicación. Además analiza la situación de la formación docente, apuesta por una mirada crítica de la tecnología y enumera los pasos a dar en materia de política educativa.


Perfil docente

¿Cómo deber ser el perfil del docente para atender a la compleja realidad de sus alumnos?
El problema que tenemos en este momento es que la mayor parte de nuestros docentes fueron formados para trabajar con chicos que no se corresponden con la realidad en la que se encuentra la escuela. Argentina fue históricamente un país bastante igualitario, y la escuela pública fue un lugar de encuentro entre chicos de distintos sectores sociales con un nivel de integración relativamente importante. Ahora los docentes se encuentran con chicos que antes estaban integrados y que ahora están en una situación de exclusión del mercado y del mundo del trabajo, entonces hay una dificultad muy seria para que el docente -que se formaba para un chico ideal diferente- se adapte a esta realidad.
Esto implica que tenemos que trabajar intensamente en los institutos de formación docente, en los profesorados y en las universidades donde se forman los maestros para que estas problemáticas ingresen en los planes de estudio.

Pero al mismo tiempo es importante que esto no sólo ingrese como problemática teórica, sino que los futuros docentes puedan hacer prácticas respecto del trabajo con estos sectores, y que el último año de su formación incluya no una pasantía sino una estadía efectiva de un año de trabajo con chicos en condiciones de dificultad social. ¿Porqué? Porque lo que está demostrado, al contrario de lo que uno querría y sería deseable, es que los docentes más jóvenes y con menos experiencia de trabajo en los sectores populares, inician su recorrido laboral por las escuelas marginales y generalmente por los primeros grados, que son los lugares donde hay más vacantes para hacer suplencias o lugares en los cuales hay menos demanda de acceder al trabajo por parte de los docentes.

Y justamente no están preparados para esa realidad....
Claro, justamente empiezan por el lugar más difícil, para el que están menos preparados, incluso en los primeros grados es donde hay más repitencia, hay más dificultades y es más complejo trabajar en el proceso del cálculo básico de lectoescritura con chicos que muchas veces -como son de sectores populares- no fueron al Nivel Inicial. Y hay un agravante más: el docente, a medida que va acumulando puntaje, se va capacitando y va adquiriendo experiencia, se va alejando de las escuelas más suburbanas, marginales y conflictivas y se va acercando más a su lugar de vivienda, que son las escuelas más céntricas, de sectores medios. Es decir, el docente vino sin experiencia, sin saber como trabajar con esos chicos, sin conocer esa cultura y sin tomar contacto con una realidad social tan difícil; y a medida que se va acercando a esa realidad, que va conociendo esa cultura, que va acercándose al chico y que va aprendiendo y mejorando su experiencia, se va de la escuela. Entonces, esta rotación permanente de los docentes tampoco favorece el aprendizaje de estos chicos en la integración escolar.

En este contexto, ¿qué debe hacer la escuela ante el dilema de educar o dar de comer, en el caso de los comedores escolares?
No creo que la escuela tenga un dilema, la función de la escuela es educar. La escuela es la institución que hizo la sociedad moderna para trasmitir la cultura de los saberes y los valores de una generación a otra. Así que no me cabe duda que la escuela tiene que educar, lo que sucede es que en ciertas condiciones la escuela no puede educar si el chico no tiene resuelta ciertas situaciones de educabilidad básica. La escuela no puede educar si el chico tiene hambre, entonces le tiene que dar de comer. La escuela no puede educar si el chico está sometido a una situación de violencia familiar, entonces tiene que intervenir sobre ello. La escuela no puede educar si el chico está desatento porque tiene piojos, entonces tiene que actuar. Es decir, lo que hace la escuela no lo hace porque sea su función sino porque es una función supletoria respecto de lo que la familia u otras instituciones no pueden resolver.
Pero no hay un dilema, la escuela tiene clara su función, y en la medida en que la sociedad se vaya recuperando, baje la desocupación y disminuya la pobreza y el deterioro de las condiciones de muchas familias, entonces la escuela volverá a recuperar cada vez más su centro de gravedad en lo pedagógico, que es de donde no debiera haberse ido nunca. La escuela -justamente por llegar a todos, por estar en los lugares más recónditos del país y porque hay un nivel de escolarización muy alto en la Argentina- fue la única institución que pudo resolver ese tema en el peor momento. De cualquier manera, en las discusiones pedagógicas nosotros sostenemos que aún en condiciones extremas el chico puede aprender y es capaz de incorporar conocimientos. Entonces, si la escuela tiene que dar de comer, el comedor tiene que transformarse en un espacio pedagógico. Hasta el comedor debe servirnos para que el chico aprenda los temas de la comida, la salud y los valores. Es decir, en un comedor escolar se puede desarrollar un conjunto de aspectos que tienen que ver con el objetivo de la escuela; si no fuera así, haríamos comedores públicos y no comedores escolares.



Las deudas pendientes

En materia de política educativa, ¿qué pasos faltan dar para tener el sistema educativo que proyecta el actual gobierno?
Hemos tomado medidas en dos direcciones: en primer lugar, una batería de medidas iniciales vinculadas a la emergencia. Asumimos en un nivel de caos de tal gravedad que había provincias que no pagaban los salarios, tuvimos que asegurar por cinco años más el incentivo docente que se estaba por vencer, tuvimos que  recuperar la jubilación docente que había sido derogada en los 57 y 60 años, y el 82% de jubilación que tenían los docentes. También construimos escuelas, otorgamos becas y entregamos millones de libros. Éstas fueron todas medidas de emergencia, que no se correspondían con una política educativa profunda.
En una segunda etapa, hubo un conjunto de medidas vinculadas a la necesidad de generar nuevamente la idea de un sistema: núcleos de aprendizaje prioritario para todo el país, salario mínimo docente de $700, exámenes en las escuelas medias, campañas de alfabetización, educación técnica, todas ellas con el objeto de fijar parámetros nacionales. 

¿Y cuál es la situación en este momento?
Yo creo que ahora estamos en un momento donde nos planteamos los objetivos del bicentenario y la Ley de Financiamiento Educativo como un momento bisagra. Si nosotros logramos la Ley de Financiamiento Educativo para cumplir estos objetivos en los próximos cinco años, podemos estar en un nivel adecuado como para discutir algunos aspectos centrales. Estos aspectos centrales son cinco:

·        avanzar hacia la homogeneización de las estructuras del sistema educativo del país: estamos conviviendo con más de cincuenta estructuras de vinculación entre EBG 1, EGB 2 y EGB 3, Polimodal o Primaria y Secundaria, y las provincias tienen en su interior distintos mecanismos de articulación
·        la formación docente: hay que buscar parámetros nacionales de formación docente, y para eso estamos creando el instituto nacional para la formación docente de base y continua
·        condiciones nacionales de trabajo docente, salarios docentes, estatuto y carrera docente
·        debatir la ley de educación superior
·        la creación de la televisión educativa y otros mecanismos de alta tecnología diferentes para llegar incluso a las escuelas rurales y otros sectores históricamente postergados.

Si nosotros este año aprobamos la Ley de Financiamiento Educativo en el Congreso y tenemos financiamiento asegurado por cinco años con esos objetivos mencionados, estamos en condiciones de hacer del 2006 un año de gran debate educativo donde quede abierta la organización del sistema educativo de cara al Siglo XXI.



Los chicos y la tecnología

Ud. siempre menciona que la escuela es el único lugar donde los chicos pueden acceder a bienes tales como la tecnología: ¿cuál es el rol de la escuela en la denominada alfabetización tecnológica?
Tenemos dos desafíos: el de la alfabetización clásica en la lectoescritura y el de la alfabetización digital. Para muchos chicos, poder manejar una computadora o las tecnologías de la información y de la comunicación va a ser fundamental para que tengan trabajo. Algunos de esos chicos tienen la computadora en la casa, o pueden ir a un locutorio, pero la mayoría de los chicos la tienen en la escuela o no lo tienen en ningún lado. Entonces, aún cuando tengamos otras carencias, en las escuelas también deben tener la posibilidad de acceder a la computadora, Internet y otras tecnologías de la información y de la comunicación. Hay un debate: ¿porqué compramos computadoras? porque para muchos es imprescindible y es quizás la bisagra entre  conseguir o no conseguir trabajo, o de integrarse o no integrarse a una sociedad donde estos elementos juegan un papel cada vez más importante.
La escuela, y en particular la escuela pública, es el espacio donde todos los tipos de saberes que son importantes para seguir estudiando para la ciudadanía o para el mercado de trabajo se tiene que trasmitir, y éste es uno de ellos.

¿Y la escuela también puede aportar una mirada crítica sobre esa tecnología?
Por supuesto, ese es el valor adicional de la escuela. El caso más claro es Internet: se puede decir que uno puede acceder a Internet si la escuela nos enseña leer y a escribir, y eso es elemental. Pero también el chico tampoco podría acceder a Internet, donde hay millones y millones de páginas web, si no aprende cómo categorizar, cómo investigar, qué preguntas hacer, cómo decodificar los mensajes, cómo hacer para seleccionar lo que a él le sirve y cómo hacer para ligar las distintas informaciones entre sí. En este sentido, Umberto Eco dice que acceder a Internet sin ninguna preparación previa es como que a uno le ofrezcan un billón de dólares con la condición de contarlos de a uno. Se puede tardar 40 años en contar todo ese dinero. Del mismo modo, si Internet ofrece un billón de informaciones y tengo que buscar de a una y no tengo una categoría previa, una mirada crítica o la posibilidad de esquematización y de síntesis, resulta imposible.
Esto hace que la escuela tenga menos responsabilidad respecto de la memoria, porque ésta está en la máquina. Entonces, su responsabilidad tiene que ver con cómo el chico puede formular preguntas y encontrar respuestas en ese mundo de información que es Internet.
Por otra parte, nosotros no imaginamos a los chicos sólo como consumidores de esa información, sino que pueden ser productores y asumir ellos su propia mirada y su propia opinión, y publicar sus propias investigaciones y su propias perspectivas en Internet, es decir, pueden también ser generadores de contenidos.

Esta posibilidad de acceso a la información requiere de un replanteo del rol docente, que pase de ser un mero transmisor de información a ser un facilitador, un articulador de conocimientos?
Yo no estoy tan seguro: quizás se trate de volver al primigenio rol docente. Cuando uno lee sobre la antigua Grecia y el papel de los maestros y su diálogo con los discípulos, se daban las dos cosas al mismo tiempo. No se puede enseñar a acceder a la información sin transmitir información. Entonces, hay una cuestión donde claramente el docente está cumpliendo con el papel de la escuela de transmitir saberes de una generación a otra,  pero también abriéndole puertas como para que él tenga la posibilidad de auto administrar su proceso de aprendizaje. Lo que tiene ahora es más facilidad, porque uno puede ir y buscar en cien libros en la biblioteca, o bien lo puede hacer sentado en el escritorio de la escuela y entrando a Internet.

¿Y qué sucedía con otras tecnologías, anteriores a la computadora?
Cuando aparece el libro portátil, que antes de la computadora es la última tecnología aplicada a la educación, permite masificar la educación. Muchos autores plantean que la diferencia entre Oriente y Occidente, que inventan el libro portátil al mismo tiempo, es que Occidente lo aplica al aprendizaje masificado y Oriente no (en el caso de los chinos por el tema de la caligrafía y en el caso del Corán por la no libre interpretación de los libros sagrados). Y muchos dicen que eso es justamente lo que hace que en Occidente progrese mucho más la democratización de la educación. Es decir, la democratización de la educación permite un acceso masivo a ciertos conocimientos que después se transforman en ventajas productivas para estos países.
Sin embargo, la masificación de la educación trae una consecuencia nefasta: antes de la invención del libro portátil estaban el preceptor y sus discípulos, la relación era uno a uno, o en muy pequeños grupos. Ahora, la masificación trae como consecuencia negativa la despersonalización, entonces hoy el docente le habla a 30 chicos, imagina un nivel medio y puede ser que algunos chicos se aburran porque está por arriba y otros que no lleguen porque están por debajo. La presencia de la computadora en forma permanente en el aula puede llegar a permitir -y de hecho ya hay mucha experiencia en el mundo- que haya masificación con personalización. Por ejemplo, en la hora de Matemática, mientras algunos alumnos están realizando solos con la computadora ejercicios de mayor complejidad con la posibilidad de que la misma computadora los vaya corrigiendo; el maestro puede estar explicándole el tema a los que tienen mayor dificultad. Entonces, cada uno puede ir avanzando y así llegar a niveles de complejidad mayores, y desarrollando sus potencialidades en una misma aula aún cuando la comparta con otros treinta compañeros. No estoy diciendo que seguramente va a ser así la entrada masiva de las computadoras, de la informática y de Internet en el aula, pero puede llegar a permitir combinar masividad con personalización.



La escuela y la cultura

¿Cómo ve al alumno hoy?
Hay muchos fenómenos que realmente son preocupantes: el chico promedio hoy es más pobre, pero no sólo porque es más pobre el argentino promedio, sino porque hoy también van a la escuela los chicos pobres. Hasta la década del 60’ los chicos pobres no entraban a la escuela media, y mucho menos las mujeres. Es decir, en ese entonces empieza la democratización masiva, y antes del peronismo prácticamente los sectores bajos iban a la escuela y no terminaban la primaria, porque concurrían sólo a los efectos de alfabetizarse y luego abandonaban. La presencia de sectores nuevos en la escuela, que ahora están impactando en el nivel superior o en la universidad, trae aparejado estos cambios de los que hablábamos al principio: chicos distintos a los que uno hubiera imaginado, más bien del mismo nivel socio económico del docente.

Otro de los problemas es el nivel de estímulo distinto que tiene el chico cuando empieza la escuela. Hace cincuenta años no existía la televisión, el acceso al cine era relativamente escaso, no había computadoras, Internet, videojuegos ni todos los estímulos que tienen los chicos ahora. En ese sentido hay una cultura audiovisual e interactiva que presiona respecto de la cultura escolar de tiza y pizarrón. Esto también exige que la escuela adapte no sólo los contenidos sino también las metodologías de enseñanza ante esta nueva realidad, donde el chico está acostumbrado al zapping, al videoclip y a una velocidad que es muy distinta a la que transcurre el aprendizaje en la escuela. Que quede claro que la escuela no se tiene que mimetizar con esa velocidad, porque el tiempo del conocimiento es otro, hay que poner la colita en la silla y estudiar, eso no cabe duda. Pero la escuela tiene que hacer las dos cosas: tiene que generar mecanismos para estar a tono con las preguntas que los chicos de hoy se hacen y al mismo tiempo tiene que generar una lectura crítica de los otros medios.

Y aquí entra el tema de los valores...
Si no lo hace la escuela, nadie va a dar la mirada crítica respecto de los valores que se trasmiten en la TV. Los medios de comunicación que hoy critican a la escuela son aquellos que permanentemente están vendiendo discriminación infantil, estigmas y estereotipos respecto a ciertos chicos y a ciertos jóvenes que cuando se manifiestan en la escuela son criticados. Ésta es una cuestión muy importante: la escuela es un agente contracultural, porque la cultura dominante ya no pasa por la escuela sino que pasa por los medios. En una época la escuela tenía el monopolio de la referencia de la cultura, pero hoy los medios tienen muchísima mayor capacidad y eficiencia en la transmisión de valores culturales que la escuela. Entonces, la escuela se transforma en un espacio contracultural en el sentido de que cuando los valores dominantes son la falta de solidaridad, el individualismo, la discriminación y la resolución violenta de los conflictos: la escuela tiene  que bregar por la paz, la tolerancia y el respeto por la diferencia.

¿Y es por eso mismo que la escuela aparece en los medios casi exclusivamente como escenario de conflicto?
Sí, sólo aparece como escenario de conflicto. Justamente hace poco en un diario nacional publicaba en forma destacada una frase mía en la que decía “la escuela es el lugar más seguro”, porque todos los días van diez millones de chicos y  no les pasa nada. Las situaciones de violencia son situaciones de excepción, pero son las que muestra la crónica cotidiana .

¿Observa un descrédito de los padres de los alumnos hacia los docentes y la escuela?
Por supuesto, hay un descrédito de los propios padres y también de los propios docentes, quienes a veces manifiestan desconfianza hacia su trabajo, cuando dicen “bueno... total con estos chicos no se puede enseñar nada”. También los padres le restan autoridad, principalmente los padres de sectores medios, que creen que pueden opinar de la educación y que saben más que el docente. Y también hay descrédito de los medios de comunicación que también quieren opinar. Por ejemplo, en un caso de violencia, todos opinan qué es lo que habría que hacer, cuando solamente los que saben qué se debe hacer son los que conocen a los alumnos en cuestión y que conocen lo que pasó. Se puede tomar la medida porque hay un maestro y un director que los conoce y que sabe cómo es el proceso, desde afuera es imposible saber qué es lo que hay que hacer.



Vocación docente y prestigio social

¿Qué lugar tiene la vocación docente en la actualidad?
Sigue como cualquier otra profesión, y quizás más en las que son de relaciones interpersonales, la vocación y el amor por lo que uno hace juega un papel fundamental.
Uno puede resolverlo con profesionalismo y con técnica, pero si no hay vocación, sin lugar a dudas, en la relación con los chicos y con los adultos falta algo.
Hay que volver al tema de la vocación, porque me parece que una buena parte de lo que ocurrió los últimos años es que la docencia fue vista como un trabajo permanente, con estabilidad y con salarios deteriorados. Esto hizo que cambie el grupo que elige la docencia, que antes estaba constituido por los sectores medios, para los cuales la vocación era lo que determinaba su elección. En los últimos años comenzaron a elegir la docencia los sectores medios bajos, y los que antes elegían la docencia ahora eligen la universidad, como el caso de las mujeres de clase media, que ahora son mayoría dentro de la universidad. Entonces, esta cuestión de ver a la docencia más vinculada al trabajo y menos a la vocación, sin lugar a dudas debe haber influido fuertemente sobre quienes son las nuevas camadas que eligen la docencia.
Yo creo que la recuperación de la dignidad y del prestigio docente va a ayudar a que efectivamente los que tienen vocación se sientan acompañados por la sociedad. Incluso me parece que es más valorado el prestigio y la dignidad que el salario. Cuando uno le pregunta a los docentes, como primer problema manifiestan la sensación de falta de respeto social, y como segundo problema trasmiten el tema salarial. Me parece que aún con salarios que no fueran los ideales un docente trabajaría mucho mejor si sintiera que la sociedad lo acompaña más. De cualquier manera, esto no implica que no haya que mejorar los salarios, hay que mejorarlos y mucho, sino que al mismo tiempo hay que avanzar en dirección a reposicionar el trabajo docente, y esto está vinculado al prestigio social y a la vocación.


¿A qué docente recuerda más Ud. en su etapa de formación y por qué motivo?.
Me acuerdo de la Primaria, de algunos maestros, no sólo por lo aprendido sino por el cariño que tuvieron. La maestra de primer grado es un clásico, pero después hubo varios docentes en la escuela media y en la universidad que me formaron en disciplinas sociales que después lograron que mi pasión sea la sociología y la educación. Siempre hubo algunos docentes que iban más allá de los contenidos y te apasionaban y te enamoraban de las disciplinas que te enseñaban.

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